Vitae philosophia

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domingo, 28 de julio de 2013

EL GRAN LIBRO DE LOS LAMAS (Extracto)



EL GRAN LIBRO DE LOS LAMAS
(Extracto)

Vecino a China, hacia el occidente, se encuentra el extenso país del Tíbet, cuya capital Lhassa, es residencia oficial del Dalai-Lama, que es jefe de la religión y del Estado. Está situada en el centro de una agrupación de montañas, que son la ramificación  septentrional del Himalaya, al SE, del lago Tengri-nor, cerca del rio Ui-muran (afluente de Brahmaputra). Lhassa es una ciudad con habitantes  esencialmente religioso, con gran número de templos dentro de su recinto y en las cercanías. El más importante es Potala, palacio-residencia del Dalai-Lama, aislado sobre una roca de 100 metros de altura por dos kilómetros de circunferencia. En su centro se levanta propiamente el templo con cinco soberbias cúpulas doradas y una enorme estatua de Yamba, recubierta de oro y pedrería que mide 22 metros  de altura.

El Gran Lama o Supremo Sacerdote es reverenciado y aun adorado por las naciones circunvecinas. La elevada opinión que se ha llegado a formar de su carácter sagrado, induce a un gran número de fieles a acudir a Lhassa.

En torno al gran templo, en la falda de la montaña y en toda la ciudad, habitan los Lamas de distintas jerarquías. Cuando el Gran Lama se exhibe al culto del pueblo, lo hace sentado con las piernas cruzadas arriba de un magnifico altar, sobre un almohadón recamado de oro y pedrería. Los fieles se postran ante él humildemente; y el permanece  hierático e impasible, sin hablar jamás ni al más elevado príncipe.  Con solemne y altiva actitud coloca su mano sobre las cabezas de quienes

A LA MUJER.- En la grata primavera que es tu juventud, en la mañana de tus días, cuando las miradas de los hombres se fijen en ti con deleite,  procura que los preceptos  de la prudencia arraiguen en tu alma. Escucha con cautela sus palabras seductoras; guarda bien tu corazón  y desoye sus pérfidas intenciones. Recuerda que has nacido para esposa y no para concubina. El fin que te ha sido asignado es ayudar a tu compañero en los trabajos de su vida, endulzarlos con tu ternura, recompensando su amor con tus cariñosos cuidados. ¿Quién es el que subyuga el corazón del hombre? ¡Miradla!, aparece caminando con la serenidad de una diosa; con la inocencia en su mente y la modestia en su semblante.

No vaga sin objeto, ni esta ociosa. Se viste con limpieza, se alimenta con templanza; la humildad y la dulzura le forman gloriosa aureola. Su lenguaje es como una música, miel brota de sus labios… La decencia se muestra en todos sus conceptos; la verdad y la suavidad  en todas sus palabras. Sumisa y obediente, da lecciones de paz y felicidad con su ejemplo. Envuelta en su manto de virtud, el licencioso enmudece en su presencia. Ella no murmura del escándalo  o la mala fama de su vecino. Su pecho es la mansión de la bondad y por eso no supone el mal en los demás. Dichoso el hombre que haga de ella su esposa; ventura del niño que puede llamarle madre… Reina del hogar, allí impera la paz: mandando con discreción es siempre  obedecida. Se levanta con la luz del sol y el cuidado de su familia es su afán y delicia. Impone la frugalidad  sin sordidez. Administra con prudencia los bienes que le confía el esposo. Forma las inteligencias de sus hijos dentro de los preceptos de la sabiduría divina, y amolda sus costumbres y maneras con el ejemplo de su virtud; por eso, la palabra de su boca es ley para su prole; su simple mirada impone la obediencia. CON LA LEY DEL AMOR Y EL CETRO DE LA VIRTUD REINA EN SU HOGAR.



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